Segunda Partida - Acto 1

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Segunda Partida - Acto 1

Mensaje  Johann Brahms el Mar Dic 30, 2008 1:49 pm

5-11-1751. Navegando a Nuevo Mundo.

La desaparición del timonel había causado un gran impacto en la oficialía del barco. El señor Wheels hace llamar a Jack y Declan, que pronto acuden al castillo de popa. Lanzándoles un par de armas da una orden, que nadie pase de la escalera. La tripulación se agolpa en cubierta, deseosa de averiguar lo que ha ocurrido. Pronto empiezan los rumores sobre la desaparición.

El capitán, ante lo sucedido, ordena echar el ancla, y acto seguido ordena que se formen filas. Pretende pasar revista a la tripulación. Muchos de los hombres muestran preocupación, pero los expresidiarios, con Hard al frente, aparentan tranquilidad. Alguien dice en cubierta que son mercenarios de guerra venidos del norte de Escocia, lo que se conoce como Highlanders, pero eso ahora no importa, ya que en popa se afanan por encontrar al timonel.

El timonel, pasada una hora, aparece. Bueno, es un decir, algunos hombres encuentras restos humanos hechos trozos en el hueco del timón. Lugar en el que hay mucha sangre…es un buen día para los tiburones. El estado del timonel se oculta, pero hay evidencias de que lo han matado, ya que su cuerda de seguridad ha sido cortada y su experiencia corre en contra del hecho de que caiga por ese hueco. Se da orden de guardar estos detalles y el capitán ordena a Jack que busque al hombre que dice haber visto extraños sucesos y lo lleve a su camarote.


Está casi amaneciendo cuando Jack se dirige a buscar a Randall O´connor, que como no, ha visto todo…en un sueño.

6-11-1751. Navegando a Nuevo Mundo. El motín.

El barco sigue anclado hasta bien pasada la mañana, y muchos de los hombres descansan tras la vigilia en la noche.

Jack se dirige al camarote del oficial Wheels, quiere hablar con el sobre los expresidiarios, pero no saca nada de él salvo quizá estas frases: no pretenderá que de armas a algunos de la tripulación verdad? Además, en el peor de los casos, ellos son veintiocho Jack, y nosotros el cuerpo de oficiales, dos ayudantes, treinta marineros expertos y muchos colonos a nuestro favor…no voy a dejarme intimidar por esos hombres y Declan, tu y Yo vamos a encargarnos de ello, verdad? A lo que Jack no pudo hacer más que asentir. Abandonó el camarote del oficial, con más preocupación si cabe de la que había entrado.

La jornada empezó tarde, pero el barco recuperó la marcha. A media tarde se divisó tierra, lo que siempre es motivo de alegría. Las Islas Canarias son suelo español y debido a las beligerancias recientes no iba a ser fácil poder pisar tierra firme. Un bote con el capitán y el oficial Wheels sale hacia la isla de Santa Cruz de Tenerife, con objeto de negociar la entrada del Queen Anne y proveerla de nuevos suministros. Al mando del barco quedan Declan y Jack. Este último se percata de que el capitán se lleva a tierra el cofrecillo que el señor Duncan le entregó en Dublín.

Casi anocheciendo, regresa un bote con dos nuevos tripulantes, el señor Crap Jonson, que presenta maneras afeminadas, y el señor John Robinson. Son biólogos y antropólogos y al parecer, harán el resto de la travesía en el Queen Anne.

Los O´connor deambulan por cubierta, haciendo sus labores y esperando con ansia poder pisar el suelo de las islas. En uno de esos paseos por la segunda cubierta, hablan con un tal Pete, que les comenta por lo bajo que él también vio al fantasma y que lo controlan los Highlanders con unas tabas extrañas. No dan mucha mas importancia a este hecho ya que al poco el cocinero da una buena nueva, habrá cordero en la cena.

Rápido, casi todos los hombres están en cubierta prestos a la cena, unos con mejor ración que otros (Rick anda haciendo de las suyas) cuando en un momento dado, alguien suelta por ahí algo parecido a aparta escoria cristiana, me cago en dios y la p…virgen. Rápido uno de los O´connor salta a por el que osa decir tal blasfemia, William e intenta reprenderle. La disputa está asegurada y se forma una pelea en cubierta, jaleada por el resto de tripulantes. Jack aparece en escena pistola en mano y pone orden en cubierta, Declan le secunda. Frena la pelea en seco y manda al calabozo tanto al colono como a William, hablando con la tripulación para esclarecer lo sucedido antes que el capitán se entere de lo ocurrido. Mientras Declan es quien los lleva al calabozo, uno al lado del otro. Tras desaparecer Declan, ambos siguen increpándose.

Vaya puta mierda de viaje, iba diciendo William.

Y es en este momento cuando el colono que peleaba con William deja de hablar e insultar repentinamente, tras un extraño sonido gutural. Ya no parece querer hablar…

A todo esto, el bote del capitán vuelve al barco con malas noticias. Los españoles ( ole sus cohone) no van a permitir el paso al Queen Anne, dos Galeones de trescientos cañones refuerzan su mandato, solo permitirán el aprovisionamiento. Hay que hacer nuevos planes, el capitán necesita tiempo para ordenar las ideas y para compensar a los hombres da la tarde libre y permite un vasito de aguardiente a los tripulantes.

Tras esto Jack baja a los calabozos, quiere hablar con William y el otro colono para intentar que reine la paz de nuevo. Solo escucha a William, que parece muy nervioso y no para de decir que le saquen de allí, cuando Jack va a ver al otro colono, encuentra la puerta abierta, la cadena rota y ni rastro del ocupante…bueno, una uña arrancada y un surco tras ella. Todo indica que el colono ha sufrido un ataque, y probablemente esté muerto. Jack sube corriendo al camarote del oficial Wheels para comentarle lo sucedido, por la tarde y lo ocurrido en los calabozos. Me ordena guardar silencio y mantener a William bajo arresto. Jack parte raudo a buscar al colono, comenzando por la última bodega.

Con un candil en una mano, sable en la otra y pistolas al cinto, Jack comienza a buscar al desaparecido, surcando el palmo de agua salada que ya hay en esta bodega. De repente toca algo con el sable, encuentra un bulto, mete la mano y lo saca del agua. Jack descubre con horror el cuerpo sin vida del colono, en cuyo rostro se refleja una expresión de puro terror, acrecentado este por una terrible herida que deja al descubierto parte de la mandíbula. Un ligero golpe de aire apaga el candil de Jack, queda solo en la oscuridad.

Apenas sin tiempo a reaccionar, Jack recibe un tremendo golpe en la nuca, que casi le deja sin conocimiento. Jack se gira y descarga su pistola en esa dirección. El fogonazo alumbra por un momento la bodega, las postas impactan en el calabozo de William, acrecentando aun más su estado de nerviosismo. Jack echa a correr hacia la escalera, arrastrando el cuerpo sin vida del colono. Escucha un chapoteo tras de sí y pasos desde la escalera, suelta al colono y se pone espaldas a la pared del navío. Un golpe frontal con gran violencia impacta en la frente de Jack, sumiéndole en la inconsciencia.

Rick, andaba en una cubierta superior fisgoneando y robando garbanzos para su tirachinas cuando escuchó ruidos extraños en la bodega. Decidió bajar a ver que estaba ocurriendo, cautelo y en silencio. No para de escuchar a William, que desde su calabozo, a oscuras había escuchado morir al colono, a Jack por la bodega y los ruidos de golpes. Alguna que otra posta estuvo cerca de alcanzarlo. Gritaba para que le sacaran de allí. Rick le pidió silencio cuando llego a la bodega, algo flotaba cerca de él. Un cuerpo se le acercó, cabeza sumergida, flotando en el agua. Rick, lo volteó. Era Jack, y parecía estar más muerto que vivo. Rick lo sacó como pudo del agua y fue en este momento cuando Wheels, que al escuchar el sonido del disparo había acudido en ayuda de Jack, encontró a Jack ensangrentado en manos de Rick. No se ponía bien el asunto para el joven zagal.

Wheels sella la cubierta dispuesto a registrar las bodegas. Sube a Jack a la enfermería, donde el barbero le empieza a coser las heridas de la cabeza. Cuando el barbero termina, dejan a Jack descansando sobre la mesa. El oficial se dirige en busca de William y Rick, ambos son sospechosos de crímenes, uno de atacar a Jack, el otro de provocar la muerte del colono. Nadie se percata que detrás de una cortina, esperando su oportunidad, Hard espera que Jack quede solo. Con paso firme se dirige hacia Jack, al que pone un cuchillo al cuello.

Te di siete días hijo de puta…Hard corta de mi cuello la llave de los camarotes. Matadlo, dice a dos de sus hombres.

Los planes de Hard para hacerse con el barco empezaban a plasmarse. Daba comienzo un motín a bordo del Queen Anne.
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Johann Brahms

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