Segunda Partida - Acto 2

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Segunda Partida - Acto 2

Mensaje  Johann Brahms el Mar Dic 30, 2008 1:50 pm

Los hombres de Hard comienzan a entrar en el castillo de popa, asaltando el camarote del oficial y haciéndose con las armas de a bordo. El capitán y el oficial caen bajo una lluvia de golpes y son llevados y sometidos en lo alto del castillo de popa. A Jack le llevan a rastras con una soga al cuello, y lo lanzan por la baranda. Declan también es desarmado y llevado a golpes cerca del capitán. Los Highlanders están consiguiendo su objetivo. Algunos marineros y colonos presentan batalla, pero nada pueden hacer ante la aparición de hachas de mano y sables. Además, la amenaza de cortar el cuello al capitán surte efecto, y la visión de ver a Jack colgando del cuello, resistiendo a duras penas para no morir, son suficientes para frenar el impulso del resto de la tripulación. Sólo un pequeño foco sigue resistiendo, William y Rick, que estaban atados en el camarote del oficial Wheels cuando comenzó el asalto, se deshacen de uno de los hombres de Hard y luchan por mantener su libertad…su sueño de llegar a Nuevo Mundo. Saliendo por una ventana llegan hasta el camarote de Rebecca, dando esquinazo a los amotinados, allí encuentran a la dama, escondida en un armario. Nadie hasta este momento de los marineros había visto a la dama tan de cerca. Es una mujer de piel muy blanca, pálida, pero bella y esbelta. William cae casi desmayado del susto al verla.

Rick mientras sigue pensando como salir de esa. Entrelazan las sabanas de la cama de la dama y hacen una cuerda para poder llegar hasta el camarote del capitán Fisher. Rebecca queda atrás, escondida, al amparo de su suerte.

Ya en el camarote del capitán , William y Rick piensan que la mejor forma de impedir el éxito de los amotinados es impedir que el barco pueda navegar. Toman los mapas y los ocultan, y casi tiran por la ventana el astrolabio. Rick le pega un hachazo a un portadocumentos, unas concesiones de tierras para el gobernador de Georgia, también deciden guardarlo. Hecho esto deciden buscar escondite bajo cubierta, mientras trazan planes para recuperar el control del barco. Randall y su hermano Frederick están en cubierta, sirviendo si cabe, de contacto con el resto de colonos.

El motín ha tenido éxito, o eso parece a primera vista. Tres hombres bajan al capitán, al oficial y sus dos ayudantes, Jack y Declan a la bodega de los calabozos. Se disponen a encerrarlos para luego a saber que…Jack puede contarlo de milagro, en el último momento, y sin saber muy bien por qué, soltaron su soga. Poco a poco se iba recuperando de la casi asfixia, ya de camino al calabozo. No contaba Jack, ni ningún otro, con lo que estaba a punto de suceder.

Que ha sido ese ruido…

No se…Una corriente de aire dejó sin luz de nuevo la bodega, Jack recordó su anterior escena.

Corred a las escaleras!!
Dijo Jack, y tomando a Wheels del hombro y con ayuda de Declan, corrió lo más rápido que pudo para buscar la luz. Atrás quedaron sonidos de golpes y gritos de dolor. Algo estaba atacando a los tres hombres que escoltaban al oficial y sus ayudantes.

Wheels estaba inconsciente, Declan exhausto, y Jack…el dolor le hizo caer de nuevo en la oscuridad. Afortunadamente, estaban cerca de la escalera.

Randall veía desde cubierta la situación del castillo, como se habían llevado al capitán, al oficial y sus ayudantes, y como habían sometido al capitán. Sin embargo, lo que más le preocupaba ahora era otra cosa. Hacia ya rato que se habían llevado preso a William por lo de la trifulca, y con lo de la trifulca, había perdido la noción de donde y como se encontraba. Decido bajar a las bodegas, evitando a los hombres de Hard y diciendo a su hermano que permaneciera en cubierta, vigilando a los Highlanders. Cruzó varias cubiertas y al poco se cruzó con lo que buscaba. Rick y William habían llegado a una zona próxima a la bodega de los calabozos y los tres escucharon el jaleo que se produjo durante el ataque a los tres hombres que escoltaban al oficial, a Jack y a Declan.

Cuando Jack abrió de nuevo los ojos, estaba una cubierta por encima de los calabozos, y cerrada la trampilla. Tenía ante el a William, a su primo Randall y a Rick. Apenas siete hombres hombres, alguno malherido y sin tiempo que perder si querían recuperar el control del barco. Y para colmo, el capitán mostraba una terrible preocupación por cierto documento que estaba en su camarote. De los tres hombres que los escoltaban no había rastro.

Había que avisar al resto de hombres leales, preparar un asalto, conseguir armas…entre todos estos planes algo les sorprendió. Tras un sonido de trampilla, tres hachas y una pistola descansaban en el suelo de esa cubierta, junto a la trampilla que daba acceso a la bodega de los calabozos. Quien fuera el que atacaba a los hombres en la bodega, ahora estaba de lado de ese grupo. Jack se quedó perplejo, los O´connor presentes no acertaban a decir nada. Pero había cuatro armas más, que junto a las de otros hombres de Hard ya vencidos, hacían un pequeño arsenal.

El grupo busco un lugar en esa misma cubierta, para ocultarse y poder hablar de cómo actuar. Encontraron cajas de alimentos y una jaula bastante grande. Llamaba la atención el hecho de que estaba abierta, y en su interior, oculto entre la paja y mezclado con excrementos humanos, un muñeco con la cabeza arrancada. Intrigados por quien habitaba esa jaula, todos se sorprenden al escuchar primero un gruñido, y mas tarde una figura humanoide. Un humano deforme, con los brazos muy largos, cheposo y gesto salvaje, casi de bestia se acerca despacio. Sus ropas, sin embargo, recuerdan a las de un niño noble, ahora ya rasgadas y sucias, se adivina un escudo de armas en su chaleco…El ser extraño solo busca comida, y no sabiendo muy bien por qué, parece querer ayudar al capitán y los O´connor a recuperar el barco. Al poco, el ser desaparece después de comer bizcocho, se dirige a la bodega de los calabozos.

Capitán!! Se que está ahí, salga de su madriguera si no quiere que cierta dama pague las consecuencias…

Era la voz de Hard, que interrumpía la escena. Todos quedaron en silencio, pero al oír los lamentos de Lady Rebecca, el capitán junto con el oficial Wheels, tuvieron que acudir a la llamada. Parecía que Hard iba a negociar, vidas a cambio de vidas. El capitán, diría que Declan y Jack habían muerto enfrentándose a los tres hombres que les escoltaban, lo que dejaba a estos, a William y a Randall un margen de tiempo para maniobrar y prepararse para un asalto final. Randall subió a cubierta y contactó con Frederick, entre ambos se las arreglaron para conseguir que bastantes de los hombres secundaran el asalto. William también subió, distribuyó algunas de las armas y acordó una señal para el ataqué.

Gong…gong…la campana, era la señal. La mayoría de hombres haría un ataque con más número pero con menos armas contra los hombres fortificados de Hard en el castillo de popa. Esta maniobra distraería a la mayoría, mientras que William y Randall entraron directamente al castillo, en busca de Hard, tratando de darle muerte. Jack y Declan saldrían de la zona de la jaula (vigilaban un par de hombres de Hard hechos presos) y acudirían directamente al castillo de popa, por la escotilla más cercana. No había tiempo que perder.

Ante la primera señal de alarma, Hard salió del camarote de lady Rebecca, con los pantalones a medio subir, y se cruzo casi de inmediato con William y Randall. Más abajo, Frederick y Rick luchaban junto a la masa de hombres leales contra los hombres de Hard, y parecían tener éxito. Declan y Jack luchaban espalda con espalda, intentando llegar hasta el castillo. William embistió a Hard, y este le respondió. William pegó una terrible puñalada, mientras que Randall dirigió su hacha al cuello. La combinación casi fue mortal, pero Hard aun tuvo tiempo de dar un terrible golpe a William. Su sable traspasó las tripas y salió por la espalda de William y cuando pretendía dar el golpe de gracia, algo truncó sus planes…y su vida. Lady Rebecca había acudido en ayuda de ambos y con un cuchillo tomado del camarote del oficial, cercenó lo que quedaba de vida en Hard. El cabecilla se desplomó sin vida, sus hombres, apenas cinco quedaban, se rindieron, esperando clemencia. Un golpe sordo sacudió el castillo de popa. William cayó inerte, preparando para abrazar a la muerte.

Victoriaaaaaa!! Victoriaaaaaaa!! Dios salve al Rey Jorgeeee!! No sin bajas, el barco estaba de nuevo en manos del capitán Fisher, y los O´connor tenían mucho que ver en ello. Además, se había impedido que Hard abusara de Lady Rebecca.

Entre toda la fiebre de la victoria, pocos se percataron que en el camarote de uno de los nobles William se debatía entre la vida y la muerte. Sus primos estaban junto a él, así como Rick. Podían verse las tripas sanguinolentas de William por su herida y Randall, con muy buen criterio, las limpió, las metió en su lugar y con habilidad de maestro barbero cosió la herida. Nadie podía saber si William sobreviviría, pero de ser así, sería gracias a la actuación de su primo.

Poco a poco la situación se fue normalizando, los amotinados fueron atados al mástil y se retiró a los cadáveres de cubierta. Eran horas altas de la noche, restaba poco para el amanecer, cuando el Sol se alzara de nuevo, vería navegar al Queen Anne con el capitán Fisher al frente.

7-11-1751. Navegando a Nuevo Mundo.

El día transcurre entre silencios y trabajos de reparación. A medio día comienzan las ceremonias por los muertos, entre los que están Crap Jonson y John Robinson. Los amotinados son tirados para alimento de tiburones, sin ceremonia alguna. El capitán, muestra preocupación por la perdida de los mapas de ruta, pero afortunadamente, William los había ocultado en una caja de comida. Rick, el día anterior había entregado al capitán el documento de propiedad de tierras en Georgia, así pues, el Queen Anne podía seguir rumbo a Nuevo Mundo.

Jack mantuvo una conversación privada con el capitán sobre el extraño humanoide de la bodega, y para su sorpresa, comprobó que el capitán estaba al corriente. Resultó tratarse del hermano de Lady Rebecca, su padre había pagado una importante suma para que lo transportaran sin hacer preguntas. Jack mantendría el secreto, por el bien de la tripulación y por el de ese ser, que al fin y al cabo, les había ayudado.

Los O´connor y Rick pasaron casi todo el día en el camarote donde estaba William. Volvieron a sonreír cuando el sol se ponía, William, débil, abrió los ojos. Parecía que había conseguido dar esquinazo a la muerte.

8-11-1751. Navegando a Nuevo Mundo.

Por fin se retoma el rumbo, el Queen Anne alcanza la corriente que lleva al mar Caribe. El capitán acude a visitar a William, agradecido de su actuación y la de sus primos. Les concede el camarote para el resto del viaje, la tripulación ve en ellos un ejemplo a seguir, incluido el capitán. Los días pasan tranquilos, con los quehaceres diarios y las tormentas de turno, pero el Queen Anne avanza raudo. Uno de esos días, ya cuando William está más recuperado, Jack acude a su camarote. Hace la vista gorda con algunos detalles ya que lo que desea es ver que todos están bien y pedirles un favor.

Les rogaría que nadie comentara fuera de este camarote nada relativo al ser de la bodega. Es un favor que el mismo capitán les pide. Confío en su palabra.

Jack deja a Rick y los O´connor echando unos naipes en el camarote. Durante esos días, y lo que resta de viaje, será él y Declan quienes alimenten al ser de la bodega. Ambos se las han arreglado para que vuelva a la jaula.

Y así transcurrieron varios días de viaje.

18-11-1751. Navegando a Nuevo Mundo. Las Azores.

Tierraaaaaaa!!! Tierra a la vista!!

Este día es un gran motivo de alegría para la tripulación, salvo para los amotinados, que son colgados nada más llegar a tierra firme. Las Azores son islas portuguesas, aliados estos de los ingleses. El capitán da dos días libres a todos los hombres y ordena que bajen a tierra. Por fin tierra firme. Por esta fecha William ya esta bastante mejor, la moral de la tripulación está alta y para colmo de bienes, Fisher entrega a Jack una libra, por cortesía de Lady Rebecca, para que los O´connor tengan buena estancia en Las Azores.

Jack, vete a tierra y disfruta de estos dos días. Vigila a los hombres, especialmente a los O´connor, y haced buen uso de esa libra.

Jack se despide del capitán con un gesto de su sombrero y media sonrisa en el rostro.
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